Como cualquier amante del cine de terror sabe, el miedo puede alcanzar o las cotas más altas de la expresión ominosa o quedarse en un relato mediocre que reproduce sin cesar los tópicos del género. Hoy, en esta primera y segunda parte, hablaremos de dos películas de terror sumamente duras, pero al mismo tiempo geniales que no deberíais perderos. La primera es Pesadilla en el infierno cuyo título original es Ghostland.

Pesadilla en el infierno fue estrenada en 2018, su director Pascal Laugier se ha hecho un hueco en el llamado “New French Extremism”, término que apareció por primera vez en la revista Artforum para calificar a ciertos directores franceses que han dirigido películas de temática de terror a lo largo del siglo XXI, y que están claramente influenciados por las virulentas y cruentas formas narrativas del sadismo del marqués o del propio Bataille.

Pascal Laugier entró de lleno en el “nuevo extremismo francés” cuando en 2008 presentó Mártires, una historia que nos induce a una espiral de frenesí violento y descarnado para responder a la pregunta de si existe o no Dios. Pesadilla en el infierno , que sin duda sigue la estela de Mártires, se aleja (hasta cierto punto) de la violencia brutal para presentarnos la historia de dos hermanas que viajan con su madre a la casa que acaban de heredar por parte de su tía. Sin tiempo para sentirnos cómodos y confiados en el nuevo hogar, la primera noche irrumpen en la casa dos psicópatas (sumamente extraños y violentos en sus formas) para atacarlas. En el juego que establece Pascal, en un primer momento pensamos que la madre lucha hasta el final por conseguir salvar a sus hijas del infierno, así transcurren dieciséis años en los que la hermana mayor, amante de H.P. Lovecraft y la literatura de terror, ha conseguido convertirse en una escritora de éxito, y decide ir a visitar a su madre y a su hermana que no consiguió recuperarse del trauma vivido aquella noche.

Sin embargo, y aquí está el giro de tuerca que le dará Laugier (y los spoilers para quien no haya visto la película), lo que en realidad ha sucedido es que los psicópatas asesinaron a la madre y llevan encerrados en la casa con las hermanas desde hace dieciséis años. La película se aleja de los clásicos slashers que sexualizan y menosprecian hasta más no poder la figura de la mujer, para exponer a dos chicas que están sufriendo todo tipo de abusos y vejaciones a lo largo de todos estos años, lo que ha provocado que una de las hermanas escape mentalmente del castigo a través de alucinaciones que, hasta cierto punto de la película,​ desconocemos su irrealidad. Es, por tanto, una película de terror físico, pero también psicológico que nos adentra en lo sórdido y lo brutal, en lo descarnado y despiadado, que queda muy bien acompañado del maquillaje utilizado para deformar el rostro de las protagonistas tras las palizas recibidas, algo que no siempre es mostrado en las películas del género.

desconocemos su irrealidad. Es, por tanto, una película de terror físico, pero también psicológico que nos adentra en lo sórdido y lo brutal, en lo descarnado y despiadado, que queda muy bien acompañado del maquillaje utilizado para deformar el rostro de las protagonistas tras las palizas recibidas, algo que no siempre es mostrado en las películas del género.


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